¿La meditación puede ser peligrosa?

Mucho se ha hablado sobre los innegables beneficios de practicar meditación con regularidad, sin embargo, todo en exceso es malo y meditar no es la excepción. La meditación puede ser peligrosa cuando se lleva demasiado lejos.

Se ha comprobado científicamente que practicar meditación puede reducir la tensión muscular, disminuir la presión sanguínea, mejorar el ritmo cardíaco, la respiración e, incluso, impactar positivamente en las ondas cerebrales.

Pero hasta meditar tiene su lado oscuro. Y es que cuando nos obsesionamos con una actividad podemos perder perspectiva. Quien medita podría sufrir efectos adversos cuando no se practica con moderación.

Casos en los que la meditación puede ser peligrosa

Algunos estudios científicos sugieren que la meditación podría aumentar la actividad de la corteza prefrontal dorsolateral, el área en la que se encuentra el sistema límbico y donde se regulan las emociones.

La práctica puede interferir en el día a día de quienes han elegido meditar como una manera de aliviar el estrés. Se consigue el efecto contrario. Y eso no es todo, podrían aparecer otros efectos secundarios:

  • Ataques de pánico. Sí, es todo lo contrario a lo que se busca al practicar meditación, sin embargo, existe (en algunos casos) una excitación química entre los sistemas de atención y excitación del cerebro.

Y, por supuesto, el miedo se apodera de los meditadores cuando intentan seguir adelante con su rutina pero no tienen la capacidad de distinguir entre lo que está pasando y lo que creen que está pasando.

En este caso, se habla de que la meditación provoca despersonalización, cuando te observas a ti mismo desde afuera, y desrealización, cuando la experiencia del individuo se percibe como extraña e irreal.

  • Blanco o negro. Aunque hay quienes disfrutan de practicar meditación y la conciben como parte esencial de su vida, han perdido la capacidad de empatizar con lo que pasa a su alrededor. O todo lo contrario, cada pequeño cambio podría volverse abrumador.

Su salud mental parece en buen estado, pero la práctica puede tanto mitigar todas las emociones como hipersensibilizar al meditador. Puede hacerte pasar un muy mal rato.

De modo que, aunque es un hecho que practicar meditación trae consigo muchos beneficios para la salud, es regular la frecuencia y la duración para evitar los excesos.

Ahora bien, hay que decir que estas consecuencias negativas para la salud son la excepción y no la regla. La mayoría de los efectos no deseados son transitorios y no requieren de atención médica (siempre y cuando se regule la práctica).

La meditación tiene un riesgo inherente, pero solo cuando el ejercicio se convierte en obsesión. Además, los efectos secundarios son más comunes en la práctica individual y en el caso de la atención focalizada o mindfulness.

Para sacarle el máximo provecho a cada una de las técnicas de meditación hay que mantener siempre los pies en la tierra.  

Con información de BBC News.

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