Síndrome de la mala madre: expectativas tan altas que hacen daño

Este Día de las Madres es perfecto para hablar sobre el rol de mamá en la sociedad actual, sobre una madre que a veces no lo puede todo, Hablemos sobre el síndrome de la mala madre.

En una cultura en la que se glorifica a la mujer abnegada que deja de lado sus intereses personales para ponerse al servicio de otros, hay muchas mamás que se sientes asfixiadas por no estar cumpliendo con ese estereotipo. De ahí es que nace el concepto de síndrome de la mala madre.

“Te hace falta mano dura” o “no les dedicas suficiente tiempo” son solo algunas de las frases que muchas mujeres escuchan una y otra vez. Todos creen tener el derecho de opinar sobre su estilo de crianza y ellas tienen que lidiar con la sensación de estar descuidando a sus pequeños.

¿Qué es el síndrome de la mala madre?

El síndrome de la mala madre trata de un conjunto de sentimientos que tienen su origen en la que creencias de que no estás haciendo lo suficiente para formar a esos hijos que te dijeron debían ser perfectos. No tienes que ser la “mejor” y, en todo caso, ¿quién te está juzgando?

Otras mujeres y, seguramente, también tú misma. Este juicio de madre viene de cuando las mujeres eran educadas para servir a su marido y a sus hijos, las cosas han cambiado, las críticas destructivas no tanto.

Ahora se te exige ser “la madre del año”, “la empleada del mes”, crear amistades duraderas, hacer yoga y enseñar sobre gestión emocional a tus niños mientras mantienes tu cuerpo en forma y entras en una talla 7 sin ningún problema. Es entonces que aparece el síndrome de la mala madre.

Pues cómo no si el estrés y la ansiedad se apoderaron de ti cuando intentabas alcanzar esos estándares de mujer impoluta. Y dado que “el que mucho abarca poco aprieta”, las cosas se te salen de las manos.

¿Cómo hacerle frente?

Debes tener bien claro que las exigencias sociales para la mujer son excesivas, imposibles. Así que a veces todo será un caos y eso está bien. Libérate de la culpa y acepta que los errores son parte del aprendizaje. Quizá también tengas que flexibilizar tus propias reglas.

Escucha lo que dicen los demás y, luego, desecha todo lo que no te sirva. Sé empática y no critiques a otras mamás. Además, habla con los tuyos acerca de cómo te sientes. Si es necesario, pide ayuda profesional y reorganiza tu plan de vida. Ya eres la mamá ideal para tus hijos, no te olvides de ti.

¡Feliz día, mamá!

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