¿Quieres poner mente y cuerpo en forma? Tienes que reír más a menudo

Entrenar el cuerpo es bonito y está bien, pero de nada sirve tener un cuerpo tonificado sin una mente ‘en forma’. La salud es un concepto integral y, desde que me enteré de que reír equivale a 10 minutos de ejercicio aeróbico, amo quemar grasita mientras le doy un apapacho al alma.

La risa, el humor y las emociones positivas pueden ser el resultado de alguna experiencia en particular, pero también pueden provocarse. Eso es justo lo que pasa con la risoterapia, se libera tensión hasta llegar a la carcajada.

Según el doctor William Fry, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, reír estimula el corazón, los pulmones y los músculos, algo así como hacer ejercicio aeróbico tradicional.

Un solo minuto de risa equivale a hacer 10 minutos de ejercicio. Y aunque parece fácil conseguirlo, los adultos nos tomamos la vida muy en serio y nos carcajeamos cada vez menos.

Cuando se trata de reír, los niños son los que nos llevan la delantera. Lo hacen una media de 300 veces al día y nosotros apenas unas 25 veces al día (si bien nos va). Sin embargo, los beneficios son muchos. La risa alarga la vida.

La risa ejercita el cuerpo y el alma. Rejuvenece y tonifica la piel, libera tensiones y desestresa, disminuye el riesgo de infartos, es un analgésico que alivia el dolor, despeja los oídos, descongestiona la nariz y, afortunadamente, es contagiosa.

Así que aunque sería incorrecto decir que reír sustituye a una buena rutina de ejercicio, sí ayuda a perder peso y, de paso, a dejar de lado el mal humor. No sé tú, pero yo prefiero invertir más tiempo viendo un show de stand up que viendo al “mamey” del gimnasio posando frente al espejo por horas y horas.

La risa es una cosa tan seria que hay casos documentados por la neurociencia, como los descritos en los libros del escritor estadounidense Joe Dispenza, de gente que se cura de enfermedades terminales de forma “espontánea” luego de comprometerse, de un modo u otro, con la terapia de la risa.

Ríe aunque no tengas ganas. Se dice que el cerebro no distingue entre una sonrisa real y una falsa, “finge hasta que lo consigas” (fake it till you make it, como dicen los gringos). Deja de gastar en productos milagro y dedícate a reír para verte y sentirte mejor, tu “yo” del futuro te lo va a agradecer.

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