Lo que no debes decirle a alguien que sufre ansiedad.

Aún si tus intenciones son las mejores, hay frases que no ayudan a una persona que sufre ansiedad. Así que si conoces a alguien con este trastorno, pon mucha atención.

La ansiedad es una respuesta natural del organismo frente al peligro, sin embargo, hablamos de un trastorno cuando la preocupación y el miedo son intensos y excesivos. El cuerpo somatiza y, por momentos, la vida se vuelve mucho más compleja para quien sufre ansiedad.

Cuando comencé mi camino de autodescubrimiento, la ansiedad salió a la luz y, con ella, todo tipo de prejuicios y creencias limitantes (propias y ajenas).

Creí que me volvía loca, que estaba siendo débil, pero además escuché muchas frases desatinadas. Hay quienes, en pleno 2020, siguen creyendo que quien sufre ansiedad está exagerando.

Por eso, te comparto las expresiones que debes evitar a toda costa si es que compartes tu vida con alguien que sufre ansiedad:

“No llores”. El llanto libera la tensión emocional y hormonas que funcionan como anestésicos naturales y tienen la capacidad de aliviar el dolor. A veces, no sabemos que hacer cuando alguien llora, pero respetar, como primer paso, es la mejor opción.

“Trata de relajarte”. Cuando alguien atraviesa un ataque de pánico, todo lo que quiere es relajarse, pero está luchando contra su mente, no es cosa fácil. También es verdad que todo depende de cómo lo digas. Recuerda que quien sufre ansiedad está hipersensible.

“Todo está en la mente”. ¡Ya lo sabemos! Y ese es justo el meollo del asunto. Y aunque es posible que no la hayas experimentado, es clave que sepas que este trastorno es real, está en la mente y en el cuerpo.

“Podría ser peor”. Jamás minimices el episodio que la otra persona atraviesa. Imagina que hay quienes, en un ataque de pánico, creen que se van a morir, ¿crees que (en ese particular momento) podría ser peor? Para quien sufre ansiedad no.

La necesidad de control y la transferencia de miedos y creencias limitantes no ayudan, más vale hablar desde la empatía. Puedes tomar a esa persona de la mano, sentarse a su lado y preguntarle qué siente.

Infórmate y habla con quien sufre ansiedad desde el corazón. Va a estar mejor y, aunque gran parte del trabajo está solo en sus manos, tu apoyo será vital.  

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