Journaling para afrontar la ansiedad, así es como funciona

Aquel diario en el que escribías sobre tus primeros amores era mucho más que un hobbie, hoy sabemos que hacer journaling o llevar un diario es terapéutico y esta es la razón.

Hacer journaling es una práctica cada vez más utilizada por adultos, sobre todo por quienes experimentan algunos de los síntomas de la ansiedad y la depresión. Se trata de un ejercicio de atención plena que da resultados de forma casi inmediata.

Hay quienes dicen que con esta técnica han conseguido desde liberar tensiones hasta potenciar al máximo su creatividad. Se trata de representar en un cuaderno sueños, metas, proyecciones, emociones, lo que sea… es decir, vaciar nuestra mente para poder relajarnos.

Y aunque no hay una sola manera de hacer journaling, hay varias propuestas que representan una guía para quienes se sienten perdidos frente a la hoja en blanco:

  • Escribe a mano. Es la premisa fundamental de la práctica y es que al hacerlo se activan 3 regiones del cerebro: el área motora, el área visual y el área cognitiva. Mejora nuestra actividad cognitiva y somos capaces de ordenar nuestras ideas y racionalizar nuestras emociones.
  • Establece un horario. Aunque el journaling es una técnica muy libre, establecer un horario nos ayuda a mantener la constancia. Se recomienda escribir al menos por 10 minutos y si necesitas un empujón, estas modalidades te serán de gran ayuda:

Diario de gratitud. Escribe antes de ir a la cama y toma consciencia de todas esas bendiciones que normalmente das por sentado. Recuerda los detalles del día y regístralos sin importar lo pequeños que parezcan.

Bullet journal. Se recomienda este tipo de journaling por las mañanas o los domingos por la noche. Es ideal para llevar un control de tus pendientes y actividades del día o la semana. Esta sensación de orden puede ayudarte a liberar un poco el caos mental.

Morning pages. Como su nombre lo dice, hay que escribir justo después de levantarse. La recomendación es escribir 3 páginas sin reparar en los detalles y sin juicios prematuros. Escribe lo que sea, lo que se te venga a la mente.

El diario de las emociones. Haz journaling al final del día, anota cómo te sientes. También puedes hacerlo cada que experimentes una reacción emocional a lo largo del día o justo cuando estés volviendo de un ataque de pánico.

  • Hazlo siempre en el mismo lugar. Y no me refiero al espacio físico sino al cuaderno en el cual irás anotando todo lo que pasa por tu mente. Asegúrate de que sea un diario pequeño que puedas llevar contigo a todos lados.

Y si por más que lo intentas no consigues empezar a escribir, regálate una sesión de ASMR, una meditación guiada o un rato de actividad física previo a tu tiempo de journaling. Hazlo con regularidad y tendrás mejor control sobre tus emociones.

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