¿Ir al psicólogo? 5 buenas razones para hacerlo.

Lo más difícil es dar el primer paso, después vas tomando conciencia y todo cobra sentido. Y aunque no es un proceso fácil, visitar al psicólogo puede ser una de las decisiones más importantes de tu vida.

Ir al psicólogo no es cosa de locos. Normalicemos por fin la terapia y no como nuestra última posibilidad, sino con fines preventivos. Pedir ayuda es un acto de valentía y es que, sin importar quién eres, mereces una vida mejor.

Que quede claro que no estoy diciendo que la terapia es miel sobre hojuelas, todo lo contrario, indagar en el pasado y sanar es doloroso. Pero vivir sufriendo o, peor aún, anestesiado, es mucho peor.

Ahora bien, ¿cuándo ir al psicólogo? Según mi muy particular experiencia:

  1. Cuando “deberías” estar feliz, pero no puedes. Si tienes todo (lo que los otros dicen que necesitas), pero te sientes incompleto, triste. Es momento de ir hacia adentro, el psicólogo será tu mejor aliado.
  2. Cuando duermes mal. Tanto si duermes poco como si duermes mucho, el sueño es un indicador de salud física y mental. Y aunque hay muchos factores que influyen en nuestra forma de dormir, el estrés, por ejemplo, es clave.
  3. Cuando sientes que nadie te entiende. La pareja, los amigos y la familia son nuestra red de apoyo ¡y se los agradecemos!, pero un psicólogo es un profesional de la salud mental, un observador externo con una nueva perspectiva.
  4. Cuando te resulta difícil gestionar tus emociones. Si te sientes rebasado por el miedo, la tristeza o la ira, un asesoramiento puede dotarte de los recursos y herramientas que necesitas para encontrar el equilibrio emocional.
  5. Cuando estás enredado en una relación malsana. Probablemente necesitas ser escuchado sin que te juzguen y, sobre todo, identificar la raíz del problema para tomar decisiones al respecto. La violencia no es normal, tanto si eres el agresor como si eres el agredido, hay una solución.

Debo confesar que elegir a un psicólogo es (casi) tan complejo como elegir pareja, con “suerte” conectas a la primera, pero quizá tardes en encontrar a un profesional que, además de capacitado, te inspire confianza. Tómate tu tiempo. Vale la pena.

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