Estado de flow o cómo ser feliz en el día a día

Identifica qué es eso que estás haciendo cuando pierdes la noción del tiempo, podría tratarse de tu verdadera pasión y el camino más corto para ser feliz. Por lo menos esa es la propuesta detrás de Fluir (Flow), el libro más famoso de Mihaly Csikszentmihalyi. Hablemos sobre el estado de flow.

Csikszentmihalyi es un profesor Húngaro-Americano de psicología en la Universidad de Claremont. Doctor en Psicología, catedrático de Neurociencias, investigador y uno de los fundadores de la psicología positiva.

En su libro, define el flow o flujo como “ese estado en el que uno se siente completamente absorto en una actividad que proporciona placer y disfrute”. Claro que puede tratarse de tu trabajo, de un hobbie o de compartir el tiempo con quien amas.

Se trata de actividades que exigen nuestro esfuerzo y concentración. Tiene que ver con estar presente en el presente con conciencia, pero como consecuencia de entregarnos por completo a ese algo.

Se puede conseguir un estado de flow en cualquier actividad que nos produzca goce y satisfacción. Sin embargo, si la actividad es muy fácil o demasiado compleja se puede producir el efecto inverso: estrés y frustración.

¿Cómo llegar el estado de flow?

Encontrar (o construir) tu razón de ser o tu ikigai, como lo llaman los japoneses, es una buena forma de empezar. Se trata de ese punto de encuentro entre lo que uno ama, para lo que es bueno, lo que necesita el mundo, y por lo que le pueden pagar.

Pero también es algo con lo que nos podemos topar de forma no planeada. Identifica con quién estás y qué estás haciendo cuando te sientes mejor. Ahora, asegúrate de que esa actividad (personal o profesional) cumpla con las siguientes características para llevarte al estado de flow:

  • Hay objetivos claros. Hay una meta y también un paso a paso, una metodología que seguir para conseguir aquello que tanto queremos.
  • La tarea es posible de alcanzar. Hay un equilibrio entre la dificultad y nuestra habilidad. Ni aburrido ni estresante, así se consigue el flow o estado óptimo.
  • Hay una retroalimentación inmediata. Podemos ver que estamos acercándonos hacia nuestro objetivo a través de emociones y señales corporales.

Para conseguir el estado de flow en lo que sea que se esté haciendo también hay que cuidar las condiciones de lo que nos rodea (y quienes nos rodean), evitar las distracciones y centrarnos en el proceso más que en el resultado.

Suena difícil, pero es porque estamos acostumbrados a ser multitasking y llenarnos de ocupaciones sin sentido. Esta vez se trata de volver a lo básico y poner el foco con intención en lo que nos mueve.

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