¿Cómo diferenciar a un coach de un estafador?

Luego de que la youtuber Maire Wink denunciara al conferencista Ricardo Ponce por estar al frente de una secta sexual y de que muchos medios publicaran la nota llamándolo “coach”, me pareció importantísimo levantar la voz por todos aquellos que ejercemos como coaches.

No voy a entrar en detalles acerca de la declaración de la youtuber, ahora mismo ya deben estar ustedes más enterados que yo de todo lo que pasó, sin embargo, no es la primera vez que el mal llamado coaching empaña la práctica de quienes sí nos conducimos de forma ética.

Un coach es la persona encargada de acompañar el proceso de transformación de otro, el coachee. Pero un coach no es un gurú ni un iluminado, no enseña ni aconseja y hace contacto físico con su cliente en situaciones muy particulares y solo con su consentimiento.

Con eso estoy queriendo decir que Ricardo Ponce no es un coach, pero tampoco se autoproclama como tal, ha sido el desconocimiento de algunos comunicadores el que lo ha colocado en esa categoría. Y no estoy poniendo en entredicho las palabras de Maire Wink, estoy tratando de aclarar esta particular confusión.

El coaching no es magia, ni pretende serlo. Y, aunque sí considera todas las dimensiones humanas (la espiritual también), un coach no es el que te invita a un retiro que te va a cambiar la vida. No te vulnera ni te provoca el llanto con la intención de ‘romperte’.

Nosotros trabajamos con un acuerdo de prestación de servicios y uno de confidencialidad. Nos apegamos también a algunos de los códigos de ética nacionales o internacionales que, quienes buscan profesionalizar la práctica, han propuesto.

El inciso 24 de la sección 3 del Código Ético de ICF (International Coaching Federation), dice así: “No participo en ningún compromiso sexual o romántico con el cliente (s) o patrocinador (es) y evito cualquier relación sentimental o sexual”. Más claro, ni el agua. Un coach conoce sus límites.

Dicho sea de paso, un proceso de coahing dura algunos meses y hasta 1 año, no cura tus traumas del pasado en un fin de semana y, de hecho, no cura tus traumas del pasado. Si se sospecha de alguna patología, se canaliza con un profesional de la salud mental.

Quiero dejar bien en claro que hay quienes ejercen alguna actividad profesional con herramientas de coaching: dan cursos, imparten conferencias y talleres, pero lo hacen de forma ética y especificando que, por lo menos en ese momento, no ejercen de coaches. Pero hay quien se hace pasar por coach y solo sabe dañar.

Cuando hablas de aquello que tanto te dolió en la infancia, se abre una caja de Pandora y no cualquiera la sabe cerrar. Aunque los coaches aprendemos técnicas de contención, solo llegamos hasta ciertos resquicios, otros solo competen a psicólogos y psiquiatras.

El coach no es el protagonista de la metodología, es solo un facilitador. Cualquiera que quiera llevarse el crédito por este tipo de procesos de transformación no es más que un estafador que está poniendo en peligro tu salud mental. No pagues por un servicio hasta revisar cada una de sus credenciales y métodos, podría resultar poco ortodoxos.

Por supuesto que puedes elegir la técnica, terapia o tratamiento que más te convenga para conseguir aquello que tanto quieres, solo asegúrate de que no te vendan como coaching aquello que es una combinación de sanación espiritual, marketing, vagos conocimientos de la psicología y la más cruenta manipulación.

Si tienes cualquier duda, contáctame, será un placer leerte. También he creado para ti una nota que describe qué es y qué no es coaching, podría serte de gran utilidad. Fortalece tu autoestima y ten mucho cuidado cuando, en esos momentos de “debilidad”, aparece alguien que promete curar todos tus males.

Te podría interesar

This error message is only visible to WordPress admins

Error: No connected account.

Please go to the Instagram Feed settings page to connect an account.

Share This